EPILOGO.
2 años despues.
Miles tenia su primer día de colegio. Ese día todo nos salio al revés. Por alguna razón la noche anterior nos quedamos jugando en la Play Station hasta que Miles se quedó dormido con todo y control en la mano, al momento de apagar la consola noté que eran las 11 pm, pero como llevábamos un mes adaptándonos a una nueva zona horaria asumí que con colocar la alarma a las 5 am podríamos alistarnos e irnos sin problemas.
- Lou, Lou – me dijo Miles tratando de levantar su vocecita infantil para que le prestara atención.
- Anda a dormir, Miles, mañana hay que madrugar – le dije con voz pastosa dándole la espalda para seguir durmiendo.
- Lou, Lou, ya salio el sol, y quiero ir a la escuela – me insistió Miles haciendo que abriera los ojos y mirara por instinto el reloj digital que había sobre la mesa de noche. Eran las 6:15 de la mañana, Miles entraba a las 7 am a su primer día de clases y el colegio estaba a media hora de nuestro apartamento.
- ¡Mierda! – exclame y me levanté de un salto de la cama, caminé rápidamente hasta donde estaba Miles mirándome con gracia y lo llevé en brazos hasta el baño, debía alistarlo y darle desayuno en menos de 15 minutos.
Dejé que se bañara por su cuenta, esperando que al menos pudiera quitarse de los brazos los rastros de tempera que había usado el día anterior mientras se distraía pintando. Mientras tanto tomé el traje de paño que recién había comprado y lo puse sobre la cama, aparte de ser el primer día de colegio de Miles, era mi primer día como profesor universitario, y todo estaba saliendo mal, muy mal.
- ¡Lou no encuentro mis zapatos! - me gritó Miles desde su habitación, corrí a hasta él para ayudarle a buscarlos y después de una infructuosa búsqueda recordé que los había puesto en la cocina para poder limpiarlos y lustrarlos.
Como pudimos desayunamos un poco de cereal y una porción de fruta, Mientras Miles se ponía sus zapatos yo me arreglé y guardé todas mis notas de clase el día de hoy. Aunque si arreglarse significa salir con tu corbata guardada en un bolsillo del pantalón, tu camisa formal completamente desordenada y el saco de paño colgando de un costado de tu maleta pues perfectamente podría ser imagen de Versage.
Cargué la maleta y la lonchera de Miles, revisé que todo hubiera quedado en orden en el apartamento y que nada se hubiera quedado y salimos como alma que lleva el diablo al nuevo colegio de Miles.
Cualquiera que nos viera en la calle podría reírse, yo estaba trotando para ganar tiempo y el pequeño de Miles prácticamente daba saltos para seguir mi paso, sin embargo, cada tanto se quejaba que podía caminar a medias, no le presté atención y dejé que se las apañara solo. Cada tanto me giraba para poder verificar si un taxi libre podría llevarnos más rápido hasta el colegio, pero todos pasaban llenos o decían cosas como “debo entregarle el taxi a mi jefe” o “por allá yo no paso”, al llevar unas 10 cuadras de camino por fin un taxi se detuvo y se dignó a llevarnos hasta el colegio.
Dentro del taxi tuve tiempo para poder arreglar mejor a Miles, se había puesto los zapatos al revés y por eso se quejaba tanto mientras caminábamos, también tenía el buso del uniforme mal puesto y además no se había quitado por completo la tempera de las manos. Como pude le arreglé los zapatos, el buso y le limpié las manos. Miles solo me miraba como si fuera la cosa más graciosa del mundo.
- Tambien pareces un niño pequeño – comentó haciendo que hasta el taxista mirara divertido por el espejo retrovisor.
- ¿Su esposa se va trabajar temprano y le deja todo el lío a usted solo? – me preguntó el taxista sin despegar la vista del camino.
- No, no tengo esposa – le comenté mientras me acomodaba la camisa y la corbata – soy padre soltero.
- Oh, una muchacha alegre – dijo jocosamente el taxista – son muy pocos los hombres que asumen una responsabilidad así.
- No, no era ninguna muchacha – le aclaré – era mi novio, falleció hace 2 años.
- Oh – se excusó el taxista notablemente incomodo por la confesión y por la situación – lo siento mucho.
- No se preocupe, es algo que muchos confunden – finalicé colocándome bien la chaqueta de paño.
Durante el resto del trayecto me dediqué a darle consejos varios a Miles, al contrario de muchos niños él estaba completamente emocionado por estudiar, aunque reconocía que le costaría trabajo adaptarse a 15 niños más hablando un idioma que no conocía bien.
- Yo se que tu no te dejaras ganar del español – le dije sonando como un papá comprensivo y le revolví los cabellos.
- Señor, ya estamos en el colegio, no nos dejan ingresar, tienen que seguir caminando – anunció el taxista y le pagué sin mayores complicaciones el valor de la carrera para luego bajar del taxi con mi hijo.
Revisé la hora en el celular y de alguna manera faltaban 5 minutos para que Miles iniciara clases, así que al notar que había pasado de la emoción al nerviosismo dediqué ese tiempo para darle otros consejos.
- Te va ir bien hoy – le dije arrodillándome para ponerse a su altura – eres una personita excepcional, disfruta de todo esto.
- Cuando entré al jardín de niños mi mamá no me dijo nada de eso – me dijo Miles con tristeza bajando la cabeza.
- No, aunque no lo haya dicho sé que ella… - miré hacia otro lado tratando de contener la nostalgia – todos estamos orgullosos de ti.
- ¿Hasta Harry? – preguntó Miles con inocencia. Lo atraje hacia mí y lo abracé, no quería que me viera triste en su primer día de clases.
- Si, él más que todos, eh – le dije observando como el pequeño sonreía con más ánimo. Le entregue su maleta y su lonchera y se levantó – Vamos, ya debes entrar a tu clase.
Miles buscó mi mano y la tomó con fuerza, su lenguaje corporal delataba cuan asustado estaba de estudiar, pero yo no pretendía dejarlo solo, no quería que otra persona pasara por las mismas cosas que yo pasé, de alguna manera le haría saber que me tendría para lo que quisiera, no como su padre adoptivo sino como un amigo y un buen consejero, algo que nunca pude tener por completo.
Una profesora muy buena gente recibió a Miles y me dijo que no me preocupara, me despedí de Miles y lo vi alejarse de la mano de su nueva profesora. Sentí ganas de llorar, aun no comprendía muy bien el peso de todas esas decisiones y como me iban afectar en un futuro, pero, en medio de la tristeza que muchas veces solía atacarme esos pequeños detalles me hacían seguir adelante, si antes no quería tener una razón para permanecer ahora esa razón se alejaba tímidamente a su salón de clase.
Una de las ventajas de haber aceptado el puesto como profesor en una de las mejores universidades de Bogotá, era la posibilidad que los hijos de los funcionarios pudieran estudiar dentro de las instalaciones de la misma, y Miles había conseguido un cupo a pesar de no poder hablar muy bien español. Por mi parte yo debía dictar 2 materias diferentes que utilicé por largo tiempo en mi trabajo en Nueva York, tampoco tenía mayor problema con el idioma así que para la persona que me entrevistó resultaba perfecto para el cargo.
Mi primera clase comenzaba a las 9 am así que me tomé un tiempo para recorrer el lugar que por 6 meses prácticamente fue mi hogar, y como todo hogar siempre tuve la esperanza que él alguna vez pudiera conocerlo a mi lado, pero no, esas ideas ahora solo formaban parte de un pasado inconcluso.
Muchas veces le comenté sobre cierto sitio donde solía pasar gran parte del tiempo ya fuera durmiendo, o hablando con otras personas o simplemente descansando, de manera que si mi memoria no me traicionaba debía permanecer intacto o por lo menos no tan modificado como el resto del campus. Demoré unos 15 minutos en llegar hasta el sitio que para mí fortuna permanecía tal cual como lo había visto la última vez que lo visité, sin dudarlo dos veces me senté en ese pequeño espacio verde que me permitía observar cientos de figuras proyectadas por los largos y antiguos árboles que se erguían en el sitio y solté una gran suspiro que tenía oprimido en el pecho.
De verdad deseaba que compartiera ese momento conmigo. De verdad quería que supiera todo lo que había pasado desde el momento que se fue. Como había crecido Miles, como había crecido yo, pero solo podía conformarme con palabras vagas por parte de otras personas, ellas nunca comprenderían que tan duro es para mí tratar de cerrar ese capítulo y dar vuelta a la página.
Puse el reproductor de manera aleatoria en mi celular para que me hiciera compañía mientras le daba una última repasada a lo que dictaría en mi primera clase, el tiempo pasaba lento y no es que la música ayudara mucho que digamos.
Salté una canción. Y otra. Y otra. Y otras más que no me apetecía escuchar en ese momento, de pronto unos inconfundibles acordes se atravesaron en el reproductor haciendo que por instante olvidara como respirar. Estaba sonando la primera y única canción que le canté a viva voz, esa que había sido el inicio de toda esta locura que me tenía bajo un árbol.
Curiosamente esa canción no me ponía triste como tantas otras, simplemente me hacía recordar buenos momentos, los mejores tal vez. Deje que la canción me acompañara mientras leía mis notas, eso era buen presagio.
- Estoy buscando melodías para tener como llamarte…- susurré mientras pasaba a la segunda página de mis notas, la voz de Silvio Rodríguez me brindaba una paz que pensé perdida y eso me agradaba.
Una media hora después terminé de repasar mis notas de clase y me dirigí a mi salón de clase, los estudiantes no parecían pasar del tercer semestre e igualmente ignoraron mi presencia hasta que destapé el marcador de tablero y anoté en él “GEOESTADISTICA GRUPO 61”, todos los muchachos se acomodaron en su puesto y se me quedaron mirando atentamente, seguramente habían pensado que era un estudiante más.
- Buenos días – saludé tratando de tener un acento neutro, esperando que mi oxidado español no me jugara una mala pasada – mi nombre es Louis Tomlinson, geólogo del MIT, hice un pequeño intercambio en esta universidad y estoy a puertas de iniciar mi maestría, que afortunadamente realizaré aquí – pausé mi presentación para ver la cara de desconcierto de quienes serían mis estudiantes, sonreí para mis adentros porque así fue como yo me sentí la primera vez que recibí una clase como estudiante de geología – sé que esto es molesto, pero me gustaría conocer sus nombres y porque tomaron esta materia, que tengo entendido no es obligatoria para algunos de ustedes.
Las caras de molestia se evidenciaron, a muy pocos les gustaba presentarse, incluso fue algo que yo siempre detesté, y ahora que estaba al otro lado de la situación me divertía y avergonzaba saber que actuaba así. Se presentaron muchos Carlos, Andres, Anas, Lauras, una que otra Sofia, Saras, muchos estudiantes que no tenían algún signo en particular para poder lograr recordar sus nombres. Cuando estaba a punto de presentarse la última persona tuve que llamarle la atención para que lo hiciera.
- Comprendo que leer es muy importante para crecer en la vida, pero de verdad necesito conocer quiénes son mis alumnos – le dije amablemente a una chica que estaba totalmente distraída leyendo un libro – puedes dejarme ver que estás leyendo…
La chica se sintió aludida y cerró el libro inmediatamente y se lo entregó. Mi primera reacción fue arquear las cejas al leer el titulo era “La Tregua” de Mario Bennedetti, parecía que muchas cosas me estaban persiguiendo y no pretendían dejarme avanzar.
- Buen libro – comentó Louis entregándoselo – Solo una advertencia… eh… - dudé queriendo saber el nombre de esa estudiante - ¿tu nombre es?
- Mariana.
- Ok, Mariana, no te tomes muy en serio ese libro - le advirtió regresando a su escritorio – es bastante perjudicial si lo haces.
La pobre muchacha quedo perpleja ante mi respuesta y durante el resto de la clase no quiso leer más el libro. Lo noté mientras explicaba el contenido de mi curso y les comentaba una que otra anécdota sobre mi estadía en el intercambio. 15 minutos antes de terminar la clase mis estudiantes tuvieron un pequeño trabajo en grupo de conceptos básicos de estadística, eso me permitió observarlos y conocerlos un poco más, era un grupo de personas donde estaban todas las personalidades y todas las formas de pensar, y yo alguna vez estuve ahí mismo teniendo la misma curiosidad por aprender, la misma pereza cuando el tema me parecía muy aburrido o ya lo había estudiado en el MIT, las mismas ganas de que terminara la clase para poder salir a tomar un poco de aire o hacer cualquier cosa menos estudiar.
Y lo irónico de todo eso es que no lo hubiera vivido si nunca me hubiera dicho esa frase que hizo un cambio radical para mi vida “Estás convirtiéndote en lo que menos deseas”, ¿qué hubiera pasado si nunca me hubiera gritado de esa manera? Podría estar completamente hundido, en otro sitio del mundo, pidiendo y viviendo de las sobras que alguien más quería darme cuando se le daba la gana. Podría haber sido eso, lo que más detestaba.
Llegué a pensar que parte de mi proyecto de vida lo incluía por siempre, pero sólo hasta ese momento, mientras mis alumnos acudían para consultarme alguna duda, comprendí que no era necesaria la presencia física de alguien para sentirse completamente feliz.
Aun me quedaban sus enseñanzas, sus recuerdos, la manera en que siempre me animaba en medio de algún proyecto importante de la empresa, su peculiar manera en que me preparaba café ya fuera para poder dormir o para no tener que hacerlo, sus palabras de aliento, la forma en que me demostraba que me quería, los pocos momentos que logró compartir con Miles y la forma desenfrenada en que quiso a ese pequeño que ni era nuestro. Podría listar mil o un millón de cosas, podría listar sus cualidades, sus defectos, sus fortalezas, sus debilidades y aun así todo lo quería, todo lo amaba de una forma equilibrada.
Sin saberlo Harry me abrió el camino al resto de mi vida, y le agradecería por siempre, por lo que me diera la vida para hacerlo.
Esa noche, después de haber pasado toda una tarde haciendo tareas con Miles para que el pequeño resultara completamente agotado a las 7 de la noche, fui hasta mi habitación y rebusqué un papel en un pequeño cajón de “cachivaches” que teníamos para guardar cuanta bobada significaba algo. Fue muy fácil encontrar ese papel, estaba doblado con prisa y no podía dar buena crítica sobre la caligrafía, ese papel era un poema que Harry transcribió para mí, aun imagino que lo último que quiso fue que cayera en mis manos así que mi última acción para él debía ser deshacerme de ese papel.
Pero antes de ello, debía releerlo, mi estudiante Mariana me hizo recordar por medio de ese libro algo que quise mantener oculto e ignorar aunque fuera bastante obvio.
Última noción de Laura
Usted martín santomé no sabe
cómo querría tener yo ahora
todo el tiempo del mundo para quererlo
pero no voy a convocarlo junto a mí
ya que aún en el caso de que no estuviera
todavía muriéndome
entonces moriría
sólo de aproximarme a su tristeza.
usted martín santomé no sabe
cuánto he luchado por seguir viviendo
cómo he querido vivir para vivirlo
porque me estoy muriendo santomé
usted claro no sabe
ya que nunca lo he dicho
ni siquiera
en esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres
usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme
usted martín santomé no sabe
y sé que no lo sabe
porque he visto sus ojos
despejando
la incógnita del miedo
no sabe que no es viejo
que no podría serlo
en todo caso allá usted con sus años
yo estoy segura de quererlo así.
usted martín santomé no sabe
qué bien, que lindo dice
avellaneda
de algún modo ha inventado
mi nombre con su amor
usted es la respuesta que yo esperaba
a una pregunta que nunca he formulado
usted es mi hombre
y yo la que abandono
usted es mi hombre
y yo la que flaqueo
usted Martín Santomé no sabe
al menos no lo sabe en esta espera
qué triste es ver cerrarse la alegría
sin previo aviso
de un brutal portazo
es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted
quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo
santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
usted
martín
martín cómo era
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo
usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.
Tomé un encendedor y lentamente lo acerqué a una esquina de la hoja, observé por largo rato el proceso de combustión del papel. Ya era hora. Debía seguir, con o sin Harry Styles de mi lado.
Epilogo (y lo demás no existe)
martes, 24 de febrero de 2015
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5. HEATHER
lunes, 21 de mayo de 2012
Como si.
Como si la proximidad física pudiera compensar la distancia emocional.
Me abraza con fuerza, pero no hay amor ni ternura. Sólo desesperación. Quizá tenga que ver con la conciencia de que me estoy alejando de él, alejándome de este mundo que él quiere que habite: su mundo, el mundo que no compartimos.
No es el mundo que compartimos porque yo soy suya, su propiedad, y él no renunciará a ella fácilmente. Soy una fuente de consuelo, un osito de peluche para un niño grande. Pero los demás no lo ven como tal y si pudieran percibir la enervante inmadurez de este hombre supuestamente exitoso, sólo les parecería entrañable, como en tiempos a mí. Sólo que ya no me lo parece, porque es triste y lamentable.
Es un jodido retrasado.
¿Qué saca actuando de este modo?
Él prospera mientras yo muero por dentro.
Él también debería estar muriendo, pero no lo hace.
No lo hace porque para eso me tiene a mí.
¿Qué quiero yo?
El amor no basta. Tiene algo que ver con estar enamorada. Quiero a mi madre, a mi padre. No quiero otra mamá y otro papá. Antes sí. Antes sí, por defecto, porque no sabia realmente lo que quería.
No quiero que me protejan. Hugh es protector.
Antes también necesitaba eso.
Pero, Hugh, he madurado, he madurado más de lo que tú quieres. Solías decirme que tenía que madurar. Tendrías miedo si vieses quién soy en realidad. Creo que ya lo tienes. Por eso te aferras, te aferras como si te fuera la vida en ello.
Morir por dentro.
Madurar.
¿Cómo reconciliarlos?
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Boy, interrupted. "Después de la muerte solo queda el silencio"
sábado, 19 de noviembre de 2011
"El trastorno bipolar tipo II se caracteriza por episodios de depresión mayor así como al menos un episodio hipomaniaco. Los episodios hipomaníacos no llegan a los extremos de la manía (es decir, que no provocan alteraciones sociales u ocupacionales y carecen de rasgos psicóticos)."
Fuente: Wikipedia.Boy, Interrupted cuenta la agridulce historia de Evan Perry, un muchacho en apariencia normal, de 15 años que como cualquier otro deseaba terminar sus estudios y entrar a la universidad, sin embargo, en su mente no sucedía nada de eso, en su mente se llevaba a cabo una de las más grandes batallas gracias a su trastorno bipolar y a su poca medicación, digo poca porque al ver que un muchacho puede mejorar se le disminuye esperando que no produzca una reacción indeseada a la medicación. Lamentablemente, y como suele suceder en muchos casos, la disminución de la medicación (en muchos casos Litio, o Lithium en su contraparte inglesa) suele ser contraproducente y todas las mejoras alcanzadas se pierden en un abrir y cerrar de ojos, un 2 de octubre de 2005 Evan Perry despues de dejar una sencilla nota en Word a su familia salta por la ventana de su cuarto teniendo su tan esperado encuentro con la muerte.
Este documental relata de forma coloquial el proceso de la enfermedad de Evan, que daba luces desde que era un niño, luego muestra como todo el caos se desata al ver como alguien de 7 años que debería estar jugando con cualquier aparato electrónico, teniendo amigos del vecindario o disfrutando su niñez se dedicaba hablar de forma natural sobre la muerte y sobre sus deseos de morir ante la expresión atónita de sus padres que no sabían muy bien como proceder, por ejemplo: es realmente impactante el momento en que la madre de Evan enseña las fotos donde él de forma muy inocente le explica como tenia planeado ahorcarse frente a ella, al no saber como proceder ella le toma unas fotografías esperando que fueran suficientes para que las demás personas comprendieran cual era la situación por la que pasaba.
Aunque sus padres lo llevaron a un psicriata y lo internaron en un centro pscriatico era notable que Evan era un muchacho adolescente atormentado en el cuerpo de un niño de 7 u 8 años, que "con su actitud daba miedo y tenia una mirada impenetrable" que aunque en apariencia tuviera una leve mejoría (gracias a los estrictos consejeros que llegó a tener mientras estuvo internado en el centro) muy en el fondo seguía atormentado por los demonios de su enfermedad que nunca podrían separarse de él.
Por otro lado es admirable la valentía y el coraje que sus padres y sus familiares tuvieron al momento de realizar ese documental, no creo que sea fácil dar a conocer detalles tan relevantes de alguien que aman demasiado y no se encuentra con ellos físicamente, como deciden continuar con su vida así la huella que Evan dejó en sus vidas sea imborrable, como afrontan toda la acumulación de acontecimientos que hacen su vida familiar complicada y difícil de llevar (vale la pena resaltar que uno de los tíos de Evan padecía de trastorno bipolar y se quitó la vida a los 21 años) y como algunos de los familiares eligen enterrar de una forma brusca todos los malos recuerdos para evitar que estos los aplasten.
No podrá ser el mejor documental del mundo, pero al menos deja ese extraño sentimiento en el pecho más si alguna vez en la vida hemos pensado de la misma forma en que lo hacía Evan, ya fuera por un simple comentario malintencionado o por no querer hacerle caso a nuestros padres sabiendo que ellos desean lo mejor para nosotros. Este documental es más abrumante como cuando se tienen conocidos con estos trastornos mentales o bien se ha pasado por un intento de suicidio, ya que muchas de las actitudes son un reflejo de lo que se ha llegado hacer y sirve para tratar de evitar esta clase de situaciones y porque no, para recapacitar ante los intentos injustificados de suicidio y reconocer que existen personas que realmente poseen una guerra interna que en algún momento será incontrolable dando resultados irreparables y que muchos de los problemas que uno considera "justificados" al final son simples pataletas de un pre-adolescente que no entiende en un 5% lo dificultosa y dura que la vida puede llegar a ser.
Si desean ver este documental pueden hacerlo accediendo al siguiente enlace:
Megaupload
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Actualización
domingo, 6 de noviembre de 2011
- Como medio plato de arroz chino, lo que equivale a un plato común en un sitio caro como Mister Lee.
- Amo la leche :3
- No me intersa no saber combinar con exactitud las prendas que uso, aunque eso se ha vuelto una constante en los ultimos meses.
- A veces creo que me visto como un niño.
- Amo los converse o los zapatos que tengan ese diseño.
- Amo las bufandas y guantes.
- Recientemente se ha comenzado a usar pulseras y collares.
Cuarto de 3x3 con ventana, regida por las leyes de POT y todas esas cosas, ah y una cama muy grande.
- Sobre protegida.
- Fiel jugadora de fútbol aficionado.
- Nunca caminé de mi casa al jardín donde hice párvulos.
- Detestaba hacer filas para los juegos, aun detesto hacerlo.
- Use pañales de tela (?)
- Me daban compotas de verduras.
- Enemiga declarada de las gallinas de mi abuela.
- Conformistas.
- Apáticos.
- Sarcásticos.
- Indiferentes.
- Muchacha que nunca hacia nada, pero que con buena retentiva saco el estudio adelante.
- No recuerdo un ápice de Once.
- Molestada y molestaba.
- Ningún reconocimiento especial por deportes.
- Tercer mejor ICFES en la historia de mi colegio.
- Muchas de las bandas que me gustan las he explorado mejor despues de ir a sus conciertos, ejemplo: maroon 5, rhcp, muse y depeche mode
- En mi bachillerato comenzó a gustarme MCR, desde noveno, y me llegó tanto en esa epoca que puedo decir con seguridad que su música salvó mi vida.
- Gracias a Muse y a MCR he llegado a conocer a mucha gente.
- Me fascina el soundtrack de tranispotting, a su vez gracias a ello descubrí muchas buenas bandas y cantantes.
- Me encanta Radiohead, tanto como banda como por su movimiento por la musica libre en internet.
- AMO casi todas las series de AMC: Breaking Bad, TWD y Mad Men son mis favoritas.
- Gusto variado por peliculas.
- La primera serie que vi completa fue Nip/Tuck.
- Autor favorito: Irvine Welsh
- Libro favorito: Porno y Tres relatos de un amor químico
- Suelo leer la gran mayoria de libros en pdf... necesito un kindle.
- Abzurdha me hizo ver que no tenia criterio... eso de querer hacer o leer cosas estilo mecomoami no es recomendable, más si se hace a los 14 años.
- Harry Potter me ha dado grandes satisfacciones y grandes amistades.
Y otra gran parte con el tercer relato de "Tres relatos de un amor químico" todo, hasta con los detalles más irrelevantes. Sin embargo, en algún momento podrá haber alguien que interprete de forma correcta ¬¬ cierta canción cursi y casi gay de Depeche Mode jum!
Irónicamente esta es la parte que más me cuesta escribir (de hecho dure varios días pensando solo que poner aquí) empezando porque son muy pocos las personas que considero amigos, puedo usar una mano para saber cuantos son así a veces dude de su veracidad, no seria difícil nombrarlos pero... bah, hasta son tan parecidos que una simple descripción general basta.
- Consejeros
- Buenos asesores de imagen (?)
- Graciosos, en especial con eso "si la vida te la la espada, cojele la nalga"
- Fastidiosos.
- Criticones (?)
- Buenas personas.
*Inserte otra tanta cantidad de cosas que no se me ocurren en este momento*
"No tengo memoria, cada día es un día nuevo porque no puedo recordar el día anterior. Cada minuto es como el primer minuto de mi vida" ANDREW WARHOLA
Que venga lo que quiera que pase, lo estaré esperando de la mejor manera y con la mejor sonrisa.
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Pendiente para ser probado
martes, 1 de noviembre de 2011
- Gerard, me duele el estomago, creo que está ulcerado, si no me traes algo de comer, serás el culpable de mi muerte –
- ¡Que exagerado eres! –
Se arrastró en la cama como una serpiente, acercándose cada vez más a mí, hasta el punto de poner su cabeza sobre mi regazo, regalándome la más dulce de las miradas.
- En el recorrido del taxi vi una pastelería abierta, como a cinco cuadras – Miró al techo, suspirando – Tengo antojo de pastel de chocolate –
Habló como un niño, en cualquier persona esa actitud me habría parecido chocante, pero en Frankie... era simplemente adorable.
Tomé mi abrigo, avanzando despacio por las calles despobladas, mientras evadía los vagabundos dormidos en las aceras, pensaba de nuevo ¿por qué? por qué demonios estoy congelándome en la calle a tan altas horas de la noche, buscando una pastelería para complacer el apetito de una persona que conocí hace dos días, por qué no puede simplemente decirle “no”, dejar que se durmiera con hambre, o que se fuera de mi casa, porque sonrío al pensar en él, ¿por qué, por qué, ¡Por Qué!?
Regresé caminando feliz con el pastel en mis manos, levanté la vista hacía mi apartamento, vi la figura de Frank reflejada en las cortinas, estaba frente a mi closet, abriendo puertas, sacando mis cosas de las gavetas, me asusté y subí de inmediato.
Tan pronto abrí la puerta, Frank estaba de nuevo en mi cama, tal como lo dejé.
No dije nada, simplemente le pasé la torta, él me sonrió agradecido, abriendo la caja y sacando el tenedor de plástico, empezando a devorar el pastel como loco.
- ¿Coca cola? –
- ¿Uh? –
- ¿Te traigo coca cola? Eso si tengo en mi cocina –
Aceptó, recorrí los pocos metros que separan la cocina de mi habitación improvisada mirando todo con recelo, todo parecía normal, pero algo en mi con respecto a Frank cambió radicalmente, ya no confiaba en él.
Volví, entregándole el refresco.
- Quieres pastel, ¡está rico! –
- No tengo hambre –
- Tu te lo pierdes -
Lo observaba con más detenimiento que antes, Frank comía con avidez, saboreando cada bocado, deslizando su lengua sobre los labios, rezongando por el placer dado por el chocolate, tan inocente, tan simple, pero no es así, se que no lo es, ¿qué hacía indagando entre mis pertenecías? no se lo pregunté, aun no sé por qué.
- Dicen que el placer de comer chocolate, es igual al de dar un beso, no creo –
- Bueno, ya sabes, me parece que activa las mismas neuronas, y produce endorfinas, o que se yo –
- Pero es diferente, Gerard, no me digas que es igual el placer en comerte todo un pastel al placer que se puede sentir cuando quien amas te besa suavemente –
- Todo en el cuerpo se reduce a respuestas químicas, por eso el amor no existe, el romance es una cuestión química –
Frank se acercó hasta mi, con un enorme bocado de torta en el tenedor.
- Abre la boca –
Accedí, y me zampó el pastel dentro.
- ¿Que sientes? –
- Hum, está buena –
Respondí sin ganas, él sonrió, dejando de lado el tenedor, acercándose mucho más a mí, tomando mi rostro entre sus manos, besando mis labios superficialmente, tan solo posando sus malditos labios rosa sobre los míos, un fugaz beso, el más simple que me han dado en toda mi vida, el más hermoso que nadie me había dado jamás, se alejó rápidamente, tomando de nuevo el tenedor para continuar devorando el pastel, me miró sonriente, complacido.
- Ves que no es igual, con el pastel no te sonrojaste, no se te agitó la respiración y ciertamente no te dejo en el rostro esa expresión de idiota que tienes ahora –
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Etiquetas: Citas Citables, Frankie Karma
No de nuevo.
domingo, 23 de octubre de 2011
"No de nuevo" pensó Frank mientras tomaba un poco de café. Del otro lado de la mesa alguien lo miraba con ojos tristes como esperando una respuesta alentadora.
- No puedo- susurró Frank agarrando fuertemente la taza de café- No de nuevo, Gerard.
- Esto debe ser una broma- enfatizó Gerard de forma sarcástica, más de una vez había vivido esa escena.
- No esta vez- determinó Frank mirándolo a los ojos después de tanto tiempo- Quiero una vida propia.
- La tienes- comentó Gerard apagando su cigarrillo debajo de la mesa.
- No, me limitas, vivo a través tuyo, según lo que tu digas, cuando digas- dijo Frank alzando levemente la voz- ¡No soy tu puto juguete!
- No hagas un escándalo innecesario por favor.
- ¡No me digas que tengo que hacer, maldita sea!- exclamó Frank haciendo que varias personas en otras mesas voltearan a mirarlos de forma curiosa
- Como quieras- concluyó Gerard levantándose de la mesa mientras arreglaba sutilmente su chaqueta, muy en el fondo sabia que en menos de 15 días su celular estaría sonado con un arrepentido Frank detrás de la linea.
Frank no se despidió, aun mantenía fuertemente agarrado la taza de café que Gerard pagó antes de irse, no sabia de donde sacó el valor para decirle todo lo que tenia dentro a Gerard cuando después de tanto tiempo llegó a creer que sus palabras no valían un céntimo para las personas, específicamente para Gerard.
- No de nuevo- Soltó al aire dándole un ultimo sorbo al café, a lo mejor ya no necesitaría de Gerard para poder tener la vida propia que tanto anhelaba.
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Dilemas Yonkis, as usual.
martes, 3 de mayo de 2011
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